El Ouroboros de la IA: El Ciclo del Dinero en Tecnología

El Ouroboros de la IA: La serpiente que devora su propia cola en el ecosistema tecnológico

En la mitología antigua, el Ouroboros representa a una serpiente que devora su propia cola, simbolizando el ciclo eterno, la autosuficiencia y la perpetuidad. Hoy, este símbolo ancestral encuentra un reflejo inquietante en el ecosistema de la inteligencia artificial, donde el dinero fluye en círculos cada vez más cerrados entre un puñado de gigantes tecnológicos, creando una red de interdependencia que podría ser tanto su mayor fortaleza como su talón de Aquiles.

El círculo perfecto del dinero

Las imágenes que acompañan este análisis revelan una verdad incómoda: OpenAI ha alcanzado una valoración de 157.000 millones de dólares tras recibir 6.600 millones en inversiones de Nvidia, Microsoft, SoftBank y otros gigantes tecnológicos. Pero aquí está el truco del Ouroboros: gran parte de ese dinero vuelve inmediatamente a los mismos que lo invirtieron.

Nvidia invirtió hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI, pero la mayor parte se utilizará para arrendar los propios chips de Nvidia. Es un mecanismo circular casi perfecto: Nvidia invierte en OpenAI, que a su vez usa ese dinero para comprar… chips de Nvidia. La serpiente mordiendo su cola.

Este fenómeno ha generado preocupación entre los analistas. Jamie Zakalik, analista de Neuberger Berman, expresó su inquietud sobre «la naturaleza circular de este acuerdo inflando los ingresos y números de todos».

La danza de los 300.000 millones

Para 2025, más de 300.000 millones de dólares fluirán hacia infraestructuras de IA, con Microsoft invirtiendo 80.000 millones, Google 75.000 millones, Meta entre 60 y 65.000 millones, y Amazon alcanzando los 100.000 millones. Son cifras que desafían la comprensión humana.

Pero aquí viene la paradoja del Ouroboros: este gasto astronómico no está generando beneficios proporcionales. OpenAI alcanzó 1.300 millones de dólares en ingresos en 2023, pero sus gastos superaron los 5.000 millones. Para 2024, las pérdidas estimadas superan los 5.000 millones de dólares.

La serpiente crece, pero ¿se está alimentando realmente o solo devorando su propia sustancia?

Los únicos que ganan son los proveedores de alimento

En este ciclo autófago, hay ganadores claros. Microsoft y Nvidia son los únicos inversores que obtienen beneficios tangibles e inmediatos, mientras el resto apuesta por ganancias futuras e inciertas.

Nvidia, en particular, ha alcanzado una capitalización bursátil de 4,3 billones de dólares vendiendo los mismos GPUs a las empresas que invierten en OpenAI. Oracle construye los centros de datos, AMD suministra chips alternativos, y todos están en la misma mesa, intercambiando cheques en un juego de suma aparentemente infinita.

OpenAI firmó una carta de intención con Nvidia para al menos 10 gigavatios de sistemas, con hasta 100.000 millones de dólares de inversión vinculados al despliegue. AMD ofrece una garantía que podría otorgarle hasta el 10% de AMD si se cumplen los hitos, mientras Broadcom se compromete a construir el primer procesador interno de OpenAI.

El proyecto Stargate: el Ouroboros se hace gigantesco

Oracle, OpenAI y SoftBank son socios del ‘Proyecto Stargate’, un acuerdo de infraestructura de IA de 500.000 millones de dólares. OpenAI pagará a Oracle 300.000 millones por infraestructura informática en cinco años.

Stargate no es solo un proyecto; es el Ouroboros expandiéndose a escala cosmológica. Las mismas empresas que invierten en OpenAI son las que construyen, operan y alquilan la infraestructura que OpenAI necesita para existir.

La paradoja energética: alimentando a la bestia

El Ouroboros tecnológico tiene un apetito voraz no solo de dinero, sino de energía. Los gigantes tecnológicos han cerrado acuerdos con proveedores de energía para alimentar las instalaciones de IA, incluso reactivando una conocida central nuclear.

La ironía es palpable: empresas que prometen resolver los problemas del mundo están consumiendo recursos planetarios a una escala sin precedentes para crear sistemas cuya rentabilidad aún está por demostrarse.

AMD: el competidor dentro del círculo

AMD inició una asociación estratégica con OpenAI, lo que provocó que su cotización se disparara un 24% tras el anuncio. Pero AMD no está rompiendo el círculo del Ouroboros; simplemente se está uniendo a él.

AMD llega como una verdadera segunda fuente con una garantía que podría otorgarle hasta el 10% de AMD si se cumplen los hitos. OpenAI diversifica proveedores, pero el modelo permanece: invertir en las empresas que luego te venden lo que necesitas para funcionar.

Las dudas crecientes

Tras la conferencia sobre ganancias de Alphabet, las acciones cayeron un ocho por ciento en el horario de negociación extendido, a pesar de anunciar inversiones récord. Los mercados están empezando a cuestionar si esta serpiente puede seguir creciendo indefinidamente.

Meta y Microsoft cayeron después de que los planes de gasto de la primera provocaran nerviosismo y las perspectivas de crecimiento de los ingresos de servicios en la nube de la segunda decepcionaran.

¿Burbuja o transformación?

El debate está servido: ¿estamos ante la mayor transformación tecnológica desde Internet o ante una burbuja que hará palidecer a la crisis de las puntocom?

La realidad probablemente esté en el medio. Los ejecutivos de cada empresa advirtieron a los inversionistas que su derroche continuará el año que viene, o incluso aumentará. Están demasiado adentro para salir ahora.

El problema de la capacidad

Google señaló que algunas limitaciones de capacidad son un problema, terminando el año con más demanda que capacidad disponible. Paradójicamente, a pesar de los cientos de miles de millones invertidos, las empresas todavía no pueden satisfacer la demanda.

Esto alimenta al Ouroboros: necesitan más inversión, más chips, más centros de datos, más energía. La serpiente crece porque tiene que crecer, no necesariamente porque genere valor proporcional.

Investigaciones antimonopolio: el círculo bajo escrutinio

El Departamento de Justicia liderará la investigación sobre Nvidia, mientras que la Comisión Federal de Comercio se enfocará en OpenAI y Microsoft. Los reguladores están observando este círculo vicioso con creciente preocupación.

La interdependencia entre estas empresas plantea preguntas fundamentales sobre competencia, monopolio y el futuro de la innovación tecnológica.

Conclusión: ¿Cuándo se rompe el círculo?

El Ouroboros de la IA representa una paradoja fascinante de nuestro tiempo: un ecosistema donde las empresas más poderosas del mundo están atrapadas en un ciclo de interdependencia mutua, invirtiendo sumas inconcebibles en tecnologías cuyo retorno de inversión sigue siendo especulativo.

OpenAI proyecta ingresos de 11.600 millones para 2025, pero ese crecimiento puede ser un arma de doble filo: a mayor cantidad de usuarios, mayores costes de infraestructura.

La pregunta no es si el círculo se romperá, sino cuándo y cómo. ¿Se transformará en un modelo sostenible que realmente revolucione nuestro mundo? ¿O la serpiente descubrirá que, al final, no hay sustancia real en su propia cola?

Por ahora, el Ouroboros sigue creciendo, devorándose a sí mismo en un espectáculo de cifras astronómicas y promesas futuristas. Y todos nosotros observamos, fascinados y algo inquietos, preguntándonos si estamos presenciando el nacimiento de una nueva era o el preludio de un colapso épico.

Lo que está claro es esto: en el juego de la IA, el dinero nunca duerme, solo cambia de bolsillo entre los mismos jugadores, una y otra vez, como una serpiente antigua que no puede dejar de morder su propia cola.


Las inversiones y movimientos de capital mencionados en este artículo están basados en información pública y reportes financieros de las empresas involucradas hasta octubre de 2025.

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