Semblanza Literaria
Francisco Rueda Medinilla es un escritor malagueño, originario de Mijas, que ha dedicado su trayectoria literaria al género de la novela negra con una dedicación y maestría extraordinarias. Su obra se distingue por una profunda exploración de los universos criminales, caracterizada por una narrativa precisa y una construcción de personajes que trascienden los límites convencionales del género detectivesco.
Trayectoria Literaria
Desde la publicación de su primera novela, «Hiroto Matsumoto»(Donde estuve presente), Rueda Medinilla ha consolidado una carrera literaria marcada por una producción constante y de alta calidad. Su trabajo se ha centrado principalmente en novelas que exploran el mundo de los detectives y los gánsteres, ofreciendo una mirada profunda y crítica sobre la naturaleza humana y los límites morales.
¿Qué te llevó a escribir novela negra y cuáles son los autores del género que más han influido en tu estilo?
De pequeño leía cuentos de todo tipo, pero fue en la adolescencia cuando empecé a leer más tipos de historias y géneros; desde cómics hasta novelas, y mi género favorito siempre ha sido el negro, misterio, policial, y thriller. Los guionistas de cómics Brian Azarrelo con la obra 100 balas, y Ed Brubaker con sus obras Gotham Central, la Escena del Crimen, o Criminal, me han influido mucho. También los cómics policíacos de los personajes Sam y Twitch, creados por Todd Mcfarlane. La serie de novelas del detective Flanagan de Andreu Martín y Jaume Ribera también me influyó bastante. Otros autores que han podido influir en mi estilo y forma de escribir son Michael Connelly, John Connolly, Douglas Preston, Lincoln Child, Robert Crais, Claudio Cerdan, Cesar Perez Gellida, Juan Gómez Jurado, Benito Olmo, Oscar Urra, y Juan Bolea entre otros.
¿Cómo construyes a tus personajes principales, especialmente a los detectives o investigadores? ¿Te basas en personas reales?
Suelen ser una amalgama de distintas influencias y jugar con estereotipos, y depende del tono de la historias; la clave es pensar en qué tipo de personaje me gustaría leer en alguna novela, y si no encuentro algo parecido, decido crearlo yo mismo en alguna de mis propias historias. Si es una novela más fantástica, futurista, donde pueda tener cabida elementos sobrenaturales o paranormales, entonces juega más la imaginación a la hora de crear a los personajes. Si se trata de una historia que se desarrolle en un mundo más o menos realista, entonces sí puedo pensar en algunas personas a las que he conocido para tomar prestado algunos rasgos a la hora de crear a los personajes. Para sus descripciones físicas o elementos de su personalidad, puedo basarme en la gente que conozco, familia, amigos o compañeros de trabajo. Cuando terminé Derecho decidí estudiar un curso de detective privado, y obtuve el diploma y hasta tengo mi propia Tarjeta de Identificación Profesional como Detective Privado, y en esa época tuve la oportunidad de conocer y hablar con detectives reales, algunos muy aficionados a la novela negra y otros incluso que también escribían y publicaban novelas. A veces puedo coger algunas referencias de esos detectives reales que conocí en su momento, pero principalmente hago uso de mi propia imaginación, pensando en qué tipo de personaje, detective o policía, me gustaría que protagonizara una determinada historia. Definitivamente creo a los personajes que me gustaría leer en cómics o novelas.
En tu proceso creativo, ¿cómo equilibras los elementos de misterio, suspense y acción para mantener enganchado al lector?
Es muy importante equilibrar los distintos elementos para mantener enganchado al lector. El miedo de todo escritor debería ser aburrir al lector, y por eso la ficción requiere de ciertos ritmos, y elementos de acción. Se trata de poder evadirse de nuestra realidad con una historia que nos entretenga, así que hay que combinar el suspense, la tensión, los enigmas y la acción. Una novela demasiado realista o procedimental, puede llevar a aburrir al lector, así que en mi opinión hay que jugar con elementos de acción, de peligro para los protagonistas, de no saber qué va a pasar a continuación, de intentar a que el lector no pueda imaginarse cómo acaba la historia, y acabe sorprendiéndole.
Con el auge de la inteligencia artificial generativa, ¿crees que la IA podría llegar a escribir novelas negras convincentes? ¿Ves esto como una amenaza o una herramienta para los escritores?
No lo veo como una amenaza sino como una herramienta muy útil para cualquier escritor. A la hora de crear personajes o determinadas escenas creo que la IA puede ser una ayuda útil que permita al escritor continuar con la historia. Es un modo de acabar con el miedo a quedarse sin inspiración o ideas, o poder simplificar elementos y concretarlos para que la historia acabe fluyendo mejor. La IA puede acabar con los atascos del escritor que se quede trabado en algunos diálogos o no sepa cómo continuar o que los personajes puedan salir de determinada situación. Los escritores recurren a procesadores de textos, acceso a internet, y otros elementos para escribir, así que la IA es otra herramienta más que puede ayudar al proceso creativo.
También veo la IA como una herramienta muy útil a la hora de diseñar y crear personajes, ya que con meras descripciones puedes tener imágenes que te ayuden a poder imaginártelos en distintas situaciones.
Las tramas de novela negra suelen reflejar problemas sociales de su época. ¿Qué temas contemporáneos consideras más relevantes para explorar en tus obras?
El género negro permite jugar con distintos tipos de historias, desde tramas históricas, bélicas, futuristas, contemporáneas, etc, ya que el crimen y el delito es algo intrínseco al ser humano. Siempre habrá personas que se salten las normas de convivencia, que se aproveche o abuse de los más débiles o indefensos, o que disfruten con el mal ajeno, el sufrimiento o el dolor. Esto permite a la novela negra reflejar ciertos problemas que sufre la sociedad desde distintos ámbitos, épocas, lugares y clases sociales. A mi no me gusta crear historias moralistas sino solo entretener, pero es inevitable que se refleje en las tramas injusticias, donde determinados personajes viven alguna situación terrible o necesitan ayuda ante determinados problemas, y ahí surgen los investigadores que tratan de ayudar a esclarecer algún misterio o detener a los culpables para que no sigan cometiendo sus fechorías.
¿Cuál es tu enfoque para investigar los aspectos técnicos de tus novelas (procedimientos policiales, forenses, legales)?
Es el proceso de documentación, donde la mayoría de la información recopilada finalmente no se plasma en la propia novela, pero es fundamental para dar verosimilitud a determinadas conversaciones o descripciones. Yo suelo recurrir a manuales de criminología y busco bastante información en Internet por ejemplo sobre los lugares donde se desarrollan las historias. Los procedimientos judiciales y policiales, o abusar de datos forenses y legales puede ser abrumador, y llegar a cansar al lector con la sensación de estar estudiando algo en lugar de verse inmerso en la historia, así que hay que saber jugar con esos elementos, ya que no se trata de escribir un documental o un manual de procedimiento. Por ejemplo en el análisis de una escena del crimen resulte creíble al lector, o el funcionamiento de alguna arma, o datos forenses, etc. En mi caso a veces recopilo muchos datos de algún elemento en particular, y luego apenas hago mención en la novela, pero al menos sirve para que determinada escena resulte creíble a pesar de jugar con las reglas del mundo creado para la novela.
En un mundo donde la tecnología avanza rápidamente, ¿cómo incorporas elementos como la vigilancia digital o la ciberdelincuencia en tus tramas?
He escrito novelas que mezclan elementos de ciencia ficción y novela negra; como en las novelas Johnny Lizard el Detective Reptiliano, Crimen Animal una novela ciberpunk, Crimen en Heracles XIX; algunas de estas historias se desarrollan en dimensiones paralelas, mundos futuristas, o en naves espaciales. Este tipo de historias sí me permiten imaginar posibles futuros o realidades alternativas donde la tecnología ha evolucionado y desarrollado en avances mucho mayores de los que conocemos en la actualidad. Donde hay elementos de control masivo de la población con una vigilancia extrema de gobernantes sobre sus ciudadanos. En otras novelas negras que se desarrollan en mundos realistas, sí he incluido algunos relatos donde aparecen hackers, y ciberdelincuentes. Por ejemplo en mi última novela Sombras Cruzadas, ángeles y leones, son una recopilación de historias protagonizadas por distintos personajes que conviven en un mismo universo. En una de estas historias aparece “un estafador del amor” que utiliza las redes sociales para convencer a mujeres que le entreguen dinero con distintas excusas tras haberlas seducido con engaños. Las noticias y la actualidad son una gran fuente de inspiración para este tipo de tramas.
¿Has considerado utilizar la IA como elemento narrativo en tus novelas? ¿Quizás como herramienta del criminal o del detective?
La ciencia ficción lleva tiempo jugando con la posibilidad de que una IA muy avanzada tome consciencia de sí misma y empiece a tomar sus propias decisiones. En algunas historias que he escrito, las que tienen elementos de ciencia ficción o fantasía, sí he recurrido a la posibilidad de la existencia de este tipo de IA. En otra novela, La Agencia Luck, los protagonistas son un grupo que trabajan en una agencia secreta que cuenta con tecnología muy avanzada que ayuda a los agentes a resolver las misiones. Me parece muy interesante la idea de que algún criminal utilice la IA para realizar sus crímenes o escapar de las autoridades.
La novela negra tiene diferentes subgéneros (noir, policial, thriller psicológico). ¿En cuál te sientes más cómodo y por qué?
He jugado con todos esos subgéneros a la hora de escribir distintas novelas, y me siento cómodo con todos ellos. Me gusta que en una novela ocurran muchas cosas, así que siempre introduzco elementos de thriller, y a veces me gusta jugar con la posibilidad de un investigador que se tome su tiempo a la hora de recopilar pistas, pruebas y testimonios de sospechosos o testigos, así que el noir y el policial también me gustan bastante, pero eso sí solo durante alguna parte de la novela, porque debemos empezar con un misterio o crimen, luego parar a la investigación, y finalmente a la resolución donde a mí me gusta que haya acción, tensión, peligro y los personajes vivan situaciones límite. Por eso probablemente me quede con el thriller aunque siempre combinado con los otros subgéneros.
La novela negra está experimentando un renacimiento gracias a adaptaciones para streaming y nuevas plataformas. ¿Cómo ha afectado esto a tu forma de escribir y a la industria editorial especializada en este género?
Me encantan las series de televisión y las películas, soy un gran consumidor de ficción así que inevitablemente me influyen mucho a la hora de escribir. También me influyen las lecturas recientes de cómics y novelas que esté leyendo cuando estoy escribiendo mis propias historias. Hoy en día o al menos en mi caso, es inevitable pensar en cómo se podría desarrollar determinadas historias y plasmarse determinados personajes si la novela fuera adaptada a la televisión o el cine.
Muchas gracias por la entrevista.
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